La Enfermedad de Peyronie es un trastorno adquirido (aparece durante la vida, no se nace con él) caracterizado por un conjunto de síntomas y signos que afectan al pene: dolor, curvatura, acortamiento, estrechamiento, deformidad en bisagra o placa palpable, e incluso disfunción eréctil.
La placa que se observa en la enfermedad de Peyronie es benigna, no cancerosa y no es contagiosa ni está causada por ninguna enfermedad transmisible conocida.
La enfermedad lleva el nombre del cirujano francés François Gigot de la Peyronie que la describió en 1743.
Entre el 2 y el 8,9% de la población masculina padece la enfermedad, aunque esta prevalencia está en aumento en los últimos años. La edad más frecuente es entre 50 y 60 años, aunque no es infrecuente en rangos de edad mucho más amplios (25-75 años).

La causa por la cual se produce la enfermedad es desconocida. Parece deberse a una cicatrización aberrante de lesiones de la capa externa (túnica albugínea) de los cuerpos cavernosos del pene.
Estas lesiones pueden ser debidas a un traumatismo intenso y agudo, como una fractura de cuerpos cavernosos, o bien debido a microtraumatismos ocurridos repetidamente durante mucho tiempo. También existe una base genética en la enfermedad. Según esta teoría, que no es universalmente aceptada, como consecuencia se forman placas fibrosas en esa túnica albugínea.
También se ha descrito su relación con manipulaciones o cirugías urológicas, hipertensión, diabetes e incluso enfermedades de transmisión sexual. Se relaciona también con otras enfermedades como la enfermedad de Dupuytren (que afecta a los dedos de las manos), la fascitis plantar o la esclerodermia (una enfermedad autoinmune).
Los hombres que tienen el pene curvado desde el nacimiento no sufren de enfermedad de Peyronie, sino de pene curvo congénito, y aunque no es lo mismo, muchas de las pruebas y el tratamiento que se ofrece es muy similar.


El problema de la enfermedad de Peyronie no es sólo físico, sino que también tiene un gran impacto psicológico.
En un estudio con hombres con enfermedad de Peyronie, el 77 % dijo que estaban afectados psicológicamente. Esto tenía que ver con las preocupaciones sobre la apariencia y el rendimiento de la erección, la disminución de la autoestima y las dificultades en las relaciones.
En otro estudio, casi la mitad de los hombres con enfermedad de Peyronie fueron clasificados como deprimidos.


Un diagnóstico eficaz es clave para planificar adecuadamente el tratamiento a realizar. En Lyx, utilizamos las técnicas recomendadas para conocer a fondo las condiciones peneanas del paciente, actuando en consecuencia a los resultados obtenidos.
Para garantizar la eficacia del diagnóstico, establecemos una serie de etapas que nos sirven como guía para la obtención de la información necesaria para planificar el tratamiento a realizar.
Como elemento diferencial, en los casos en los que existe disfunción eréctil, utilizamos la ecografía Doppler para obtener un diagnóstico más preciso.
La calidad de nuestros especialistas y la utilización de la última tecnología, hace que seamos referentes a nivel nacional en el diagnóstico del Peyronie.
Los problemas físicos y psicológicos mencionados anteriormente se pueden terminar con la aplicación del tratamiento idóneo. En Lyx Instituto de Urología, disponemos de las técnicas más avanzadas para el tratamiento de la enfermedad de Peyronie, siendo especialistas en todas ellas.
En función de las condiciones concretas de cada persona y de la etapa en la que se detecte la enfermedad, recomendaremos al paciente un tratamiento específico. De este modo, se podrá tratar al paciente, bien mediante medicamentos orales y tracción peneana, bien con inyecciones no invasivas, o bien mediante distintos tipos de cirugía en los casos más graves.
Tras pautar con el paciente el desarrollo del tratamiento, nos encargamos de llevar un control exhaustivo de su evolución, garantizando que el proceso avance de la manera planificada.



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